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02 May '17 0

Colocamos los primeros refugios para fauna urbana beneficiosa

Ya tenemos nuestras primeras infraestructuras verdes; el Kolectivo Aldaba y el IES El Parador. Ambas edificaciones ya presumen de tener instalados los primeros refugios para fauna urbana beneficiosa construidos con mucho cariño y esmero en los anteriores talleres de construcción del proyecto ‘Echa a volar en Roquetas de Mar’. Pero no serán las únicas infraestructuras ya que poco a poco se irán colocando refugios en otras edificaciones.

Grupo de niños mostrando orgullosos sus hoteles de insectos construidos
Grupo de niños mostrando orgullosos sus hoteles de insectos construidos

Uno de los principales enclaves que se planteaba acondicionar eran algunas de las casetas y torretas de los antiguos motores de los pozos de agua. Estas infraestructuras son ideales para la instalación de los refugios por diversos motivos: están en el propio centro urbano, lo que facilita la observación y seguimiento, actualmente se encuentran en desuso y la instalación de los refugios en estos edificios no causa molestias. El proyecto perseguía sacar del olvido a estas infraestructuras, que sustentan un importante patrimonio histórico desconocido para gran parte de la población. Mediante la instalación de refugios para fauna urbana beneficiosa se pretendía proporcionarles un nuevo uso, en este caso, como infraestructuras verdes y convertirlos en un ejemplo de mejora medioambiental del entorno más cercano. Lamentablemente, después de mucho tiempo, esfuerzo e intentos para conseguir los permisos, éstos han sido denegados.

Una de las torretas de los motores con forma circular (noria)
Ejemplo de torreta de los antiguos motores de agua (la Molina de Soria), en desuso y abandonada

Tras conocer la imposibilidad de instalar los refugios en las casetas y torretas, comenzamos la instalación de refugios en otros enclaves.

Empezamos con el Kolectivo Aldaba. En su sede, hemos realizado muchos talleres de construcción y es donde hemos tenido un rincón agradable donde reunirnos y dejar preparados los refugios conforme los construíamos. La necesidad de ocupar un hueco en el patio, a modo de almacén, ha ido creciendo al tener cada vez más y más refugios montados a la deseada espera de instalarlos. ¡Por fin, esa espera terminó! Fue todo un orgullo ver los primeros refugios colgados en la pared. Así, una parejita de vencejos, una pequeña colonia de murciélagos y unos cuantos insectos polinizadores ya tienen a su disposición refugios muy confortables.

Comenzamos la instalación (izquierda). Refugios de vencejo en la parte superior y murciélago en la inferior (derecha arriba) y hotel de insectos junto al huerto (derecha abajo)
Comenzamos la instalación (izquierda). Refugios de vencejo en la parte superior y murciélago en la inferior (derecha arriba) y hotel de insectos junto al huerto (derecha abajo)

Seguimos con el IES El Parador, que será el primer centro educativo que goce de tener sus refugios. Con la ayuda de un buen grupo de niños, los pequeños hoteles de insectos se fueron rellenando con cilindros; principalmente se utilizaron cañas, también trozos de gomas de riego y cartones con una estructura a modo de celdillas. Algo curioso que utilizan algunas especies de abejas silvestres para refugiarse y/o hacer su puesta son las conchas vacías de los caracoles. Así que algunas fueron también introducidas. El lugar idóneo para estos hoteles de insectos fue en el huerto del centro educativo y se colocaron un total de tres.

El grupo de niños rellenando los hoteles de insectos con cilindros y caracoles (izquierda) y posando contentos y satisfechos al ver sus hoteles instalados en el huerto (derecha)
El grupo de niños rellenando los hoteles de insectos con cilindros y caracoles (izquierda) y posando contentos y satisfechos al ver sus hoteles instalados en el huerto (derecha)

Luego le tocó el turno a los refugios para aves. Buscamos un alero para la instalación de nidos para avión común y colocamos 2 parejas, es decir, un total de 4 nidos. Para los acróbatas vencejos una caja de madera con doble habitáculo se colgó a cierta altura en una pared. Y un nido para golondrina común hecho a base de pasta de papel se colocó en un rincón con alero. Algo interesante de este centro educativo es que tiene tablas de madera a cierta distancia del hormigón de las paredes en una parte del patio. Esta cámara entre hormigón y madera lleva siendo utilizada como refugio para una colonia de murciélagos y algunas parejas de vencejo durante algunos años. Por lo que no nos planteamos la instalación de más refugios para quirópteros.

Instalando los nidos de avión (izquierda), vencejo (derecha arriba) y golondrina (derecha abajo)
Instalando los nidos de avión (izquierda), vencejo (derecha arriba) y golondrina (derecha abajo)

Ahora queda esperar a que los refugios sean atractivos para la fauna y que los ocupen. Para ello, se debe observar y hacer seguimiento para conocer el éxito de ocupación.

Agradecemos enormemente la implicación, paciencia y ayuda de las asociaciones que componen el Kolectivo Aldaba y la predisposición de los profesores de tecnología del IES El Parador (Miguel de Vicente López y Ana Rosa Martínez Medina), que estuvieron presentes en la instalación y nos ayudaron en todo. Por supuesto, a ese grupo de jóvenes entusiasmados que han colaborado en todo lo que han podido. Sin ellos, el proyecto ‘Echa a volar en Roquetas de Mar’ no podría existir. Esta iniciativa impulsada por SERBAL y en la que participan múltiples colectivos trabajando conjuntamente en comunidad, se encuentra incluida en ‘[Andalucía] mejor con Ciencia’, el programa de la Fundación Descubre destinado a involucrar a comunidades para que trabajen en resolver un problema local con fundamentos científicos, cofinanciado por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología, FECYT.

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